El reto: demostrar que la RSE aumenta la competitividad de la empresa
oct 29, 2007
Archivado en: Articulos, Entrevistas y Convocatorias
La responsabilidad social corporativa tiene un actor principal: la empresa. Por esta razón, quién mejor que la patronal CEOE para explicar cuál ha sido la evolución de esta materia en los últimos cinco años, cuál fue el punto de partida, en que situación
MIGUEL FERNANDEZ.-SERRESPONSABLE.- Roberto Suárez es uno de los expertos de la organización empresarial para tratar todo lo relacionado con la RSE, que ahora tiene un papel principal en el proceso de diálogo social entre empresarios, sindicatos y Gobierno. La mesa tripartita en la que los agentes sociales y el Ejecutivo discuten sobre esta materia tiene un objetivo: lograr un documento que sirva como propulsor de la responsabilidad social. No es una tarea fácil, pero si factible, así que las tres partes tratarán de alcanzar un acuerdo antes de que acabe la legislatura. ¿Cómo fueron los primeros pasos de la Responsabilidad Social de las Empresas en España? Los inicios de la RSE estuvieron marcados por una gran confusión, que, aunque todavía persiste, va desapareciendo paulatinamente. En estos primeros años en los que se hablaba de RSE se confundía la responsabilidad social y la acción social, la responsabilidad social y la gobernanza de las empresas. También se ubicaban las cuestiones de responsabilidad social en los departamentos de comunicación, y además, en determinadas ocasiones se hablaba de cumplimiento de normativa vigente para aludir a la RSE. Sin embargo, este hecho de relacionar la responsabilidad social con el cumplimiento de la normativa ponía en entredicho la verdadera naturaleza de la RSE, que es que sea voluntaria. Con elementos de coacción no puede haber responsabilidad social.
En estos primeros tiempos, la responsabilidad social estaba muy limitada a un modelo de empresas, ¿verdad? Sí. El concepto de responsabilidad social era entonces un concepto destinado a un grupo muy específico de empresas, generalmente grandes compañías. Pero si he de resumir esta primera época de la RSE la denominaría “confusión”, que es lo que realmente marcó los primeros años.
Y desde ese punto, ¿cómo ha ido evolucionando el concepto de la responsabilidad social en las empresas? ¿Qué ha ido cambiando? Lo principal es que se han ido clarificando las materias, y eso es un verdadero avance. Una prueba de ello es que cada vez se enfoca más la responsabilidad social no como una cuestión de cumplimiento de normativa, no como una cuestión relativa a la gestión de la comunicación de la empresa, sino a la gestión de la propia actividad de la empresa. De esta forma, no está vinculada a la gobernanza exclusivamente. Así ha habido un avance, aunque todavía existe confusión.
¿Cuál es la clave para que esa confusión se disipe, para que la responsabilidad social se integre definitivamente en las empresas?: Lo principal es mostar hasta qué punto la responsabilidad social puede servir a la empresa para mejorar su competitividad, y le va resultar beneficiosa, porque de lo contrario, no va a ser atractiva, sobre todo en el caso de las pequeñas y medianas empresas.
¿Y cómo ha ido cambiando la posición que la responsabilidad social ocupa en las empresas?: Ha ido evolucionando desde lo que era una política vinculada directamente con el departamento de comunicación a involucrarse en otros aspectos de la gestión, como los recursos humanos o la gestión medioambiental. Resulta aún minoritario el que las prácticas de responsabilidad social aparezcan, en la práctica, vinculadas al ‘core business’, al núcleo duro de la actividad de la empresa. Esta es la concepción más difícil y la menos frecuente, ya que todavía es un proceso incipiente.
Medio ambiente, recursos humanos, filantropía… ¿Cuál es el punto común de la responsabilidad social?: Todas forman parte de la responsabilidad social, de su diversidad. Lo que hemos venido defendiendo es que cada empresa tiene que tener su punto de partida y su punto de llegada. Lo más importante es que ese punto de llegada en cada caso, en cada empresa, sea serio. No se pueden fijar metas que luego no se puedan cumplir, ya que siempre puede haber una tercera parte que reproche no haberlas asumido . A partir de ahí, la diversidad es un hecho. Algunas empresas pueden estár más interesadas en aspectos medioambientales, otras lo están en la gestión de los recursos humanos, igual que otras priorizan su actuaciones hacia los proveedores, todo ello es legitimo y el hecho de que no se haya desarrollado con la misma intensidad en una de las partes no puede cuestionar lo avanzado en otras.Sin embargo, en ocasiones, hay personas, instituciones, que tratan de hacer ver que algunos de esos modelos de RSE fueran más importantes que los otros. A veces se intentan establecer modelos de gestión de la responsabilidad social en los que se avanza a una equiparación de todos los grupos de interés, pero ese planteamiento no se corresponde con la realidad ni debe ser un objetivo asumible para todos. Lo cierto es que cada empresa tiene su modelo, diversidad que se aprecia más en el caso de las pymes.
¿Y cuál es el papel que juega la patronal en este proceso de acabar con esa confusión y de proyectar la responsabilidad social en las empresas?: Nuestra actitud no debe ser aconsejar a las empresas sobre lo que deben o no hacer, no tenemos que decirles: “haga usted eso”. Al contrario, nuestra visión es: “si usted hace eso, sea cauto y, sobre todo, sea serio. No se comprometa a realizar actividades que luego no va o no puede realizar”.
Entonces, ¿cómo colabora CEOE en el impulso a la RSE?: Nosotros no queremos forzar el crecimiento de la responsabilidad social, sino dar canales a las que quieran tomar este camino. En este sentido, nosotros creemos muy útil encontrar elementos que realmente vinculen la RSE y la competitividad, y ese es el gran reto. A través, por ejemplo, de ejemplos prácticos que demuestren esta conexión con la mejora de su reputación o su productividad, que pueden resultar de mucha utilidad para las empresas que quieran emprender actuaciones en este ámbito.
¿Y es difícil encontrar esos ejemplos prácticos? :Es complicado por el tema de la valoración de los intangibles, pero no es imposible. Hay muchas empresas que ya lo hacen, . Sin embargo, no siempre es fácil esa la valoración, si pregunta a las empresas en qué ha repercutido realmente la responsabilidad social, la respuesta no es inmediata. Pero parte de este éxito pasa porque las empresas que apuesten por la responsabilidad social lo gestionen como el resto de unidades de negocio, y que no lo hagan de forma aparte.
Desde algunos sectores se apuesta por tratar de medir la responsabilidad social de cada empresa, alguna forma de ver cuál es responsable, cuál no y cuál lo es más. ¿Cree viable que se pueda cuantificar?: Medir, lo que es medir, se puede y se debe hacer en todas las acciones de gestión, incluida la de la responsabilidad social. En la medida en que se avanza en la gestión de la responsabilidad social, la empresa tiene una mayor capacidad para medir cómo ha ido evolucionando. Sin embargo, la cuestión es muy distinta en el caso de la certificación; decir que una empresa es ‘superresponsable’, o medianamente responsable, o nada responsable… eso es muy complicado e innecesario, principalmente porque no estamos ante un sistema de gestión de calidad, o medioambiental o de prevención de riesgos. Estamos hablando de una serie de elementos que no son fácilmente evaluables, porque tienen muchos elementos intangibles. No se pueden usar los mismos baremos que en la gestión de calidad. Pero son debates que no deberían centrar nuestros esfuerzos, ya que el esfuerzo que más valor añadido nos va aportar es aquel en el que conseguimos realmente mostrar los beneficios que da la responsabilidad social. Una vez que logremos eso, a partir de ahí, lo demás es mucho más fácil.
Y volviendo a la confusión que todavía hoy cubre la responsabilidad social en las empresas españolas, ¿cómo ves el futuro?: No es un elemento en el que sea pesimista, cada vez van quedando más claras las cuestiones de responsabilidad social. Sin embargo, sigue siendo necesario una posición de organizaciones como la nuestra para aclarar las cosas. Además, hay otro elemento de confusión: que es el de ubicar las acciones en materia de responsabilidad social como un mecanismo para paliar o sustituir las acciones de los Estados. Éste es un gran error, sobre todo en los países en vías de desarrollo, ya que, por ejemplo, es muy difícil que una empresa tenga los mecanismos para controlar toda una red de proveedores.Siempre que se ha debatido sobre el papel del Gobierno o de los organismos reguladores sobre la responsabilidad social de las empresas entra en juego el hecho de que se impongan medidas como obligatorias o que sea todo voluntario. ¿Cuál es la posición de CEOE en este sentido?No es exactamente que defendamos que sea algo voluntario, es algo más lógico y sencillo: es su propio concepto el que dice que debe ser voluntario, sino pierde su gracia. Tiene que ser voluntario porque es algo intrínseco a la responsabilidad social, cumplir con algo impuesto es otra cosa. No obstante, en algunos ámbitos la regulación que existe ya es muy prolija, como en el de la prevención de riesgos, medioambiental y, ante esta situación, muchas empresas, especialmente pymes vienen a comunicarnos la dificultad de ir más allá de lo que exige la norma. Por ello, hay que aclarar que cumplir la norma de una determinada manera puede ser responsabilidad social. Esto ocurre cuando se asumen los principios de esa norma en los valores de la propia empresa,.
O sea, ¿qué por naturaleza la responsabilidad social es voluntaria?: Bueno, hay otra cuestión. Todo el mundo parte de la base de que la responsabilidad social es voluntaria, pocas personas lo ponen en entredicho, pero a la hora de concretar nos encontramos con actuaciones de la administración pública que, de alguna manera, coaccionan a que las empresas inicien acciones de responsabilidad social. En cierta medida te obligan, a través de actuaciones como la contratación pública, o la vinculación sistemática del comercio exterior a cuestiones de responsabilidad social. Ello puede llevar a arbitrariedades, reportes obligatorios o, en determinada manera, a los certificados obligatorios de la responsabilidad social. De esta manera se puede distorsionar el mercado, encarecer más la actividad empresarial y, aún peor, puede, de alguna manera desincentivar a las empresas a realizar actividades en ámbitos en las que podrían aportar mucho.
Y mientras, está la mesa de diálogo social. ¿Se logrará algún avance? ¿Es optimista?: Pues, aunque estamos con distintos frentes abiertos, esperamos que pueda salir algo positivo. De ser así, sería un documento conjunto con los sindicatos y el Gobierno. Lo cierto es que ese acuerdo sería importante, ya que generaría un elemento de consenso bastante consistente. Se puede alcanzar un acuerdo, no sé si es probable, pero está claro que se puede.
¿Os habéis marcado una fecha tope para alcanzar ese acuerdo?:Pues la verdad es que no hay fecha, aunque el Gobierno sí que tiene su fecha, que son las elecciones de marzo. Nosotros tenemos nuestro ritmo de trabajo y consideramos que no hay que forzarlo

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