Finlandia, tradición y ‘RSE’
feb 22, 2008
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A la hora de señalar a un país como líder en el ámbito de la Responsabilidad Corporativa (RC), expertos de todo el mundo coinciden en que son los Escandinavos los que siempre han estado a la vanguardia
22-02-2008 – responsables.biz.- De entre ellos, Finlandia ha ocupado un puesto destacado tradicionalmente, ya que empresas como Kone ocupan los primeros puestos de reputación corporativa a escala mundial, mientras que otras como Nokia y Valio son destacadas por los consumidores finlandeses gracias a su comportamiento socialmente responsable.
Cuando se les pregunta a los expertos sobre Responsabilidad Corporativa (RC) sobre algún país que sirva como referente la mayoría suelen coincidir en señalar a los países de Escandinavia como aquellos que siempre han estado a la vanguardia. Tal es el caso de Jonh Elkington, cofundador del think tank SustainAbility, quien afirma que “los Países Escandinavos están a la cabeza en lo relativo a las prácticas responsables de las empresas hacia el medioambiente y en la provisión de fondos para apoyar acciones corporativas en esa dirección”.
Tradicionalmente, Finlandia ha ocupado un puesto destacado dentro de los países nórdicos. En 2003 y durante tres años consecutivos fue líder en el ranking de competitividad del Banco Económico Mundial, relegada en 2007 al cuarto puesto. Con poco más de 5 millones de habitantes, Finlandia cuenta con un Producto Interior Bruto que supera los 122 mil millones de euros en 2007, con un crecimiento del 3,9%. En España, el crecimiento interanual del 2006 al
A principios de los 90, Finlandia sufrió una crisis en la que, repentinamente, el paro pasó del 2 al 15 por ciento. Ante un problema de esta escala, el país decidió volcar todos sus esfuerzos en convertirse en la economía “más especializada del mundo” en lo que se refiere a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).
Precisamente, en este país nórdico la RC está muy relacionada con el concepto de la innovación y de la competitividad. Así lo afirmaba el ministro de Industria y Comercio finlandés (desde enero de 2008 se ha refundido con el Ministerio de Trabajo y ha pasado a llamarse Ministerio de Economía y Trabajo), Mauri Pekkarinen, durante la Conferencia sobre Responsabilidad Social Corporativa de Bruselas que Finlandia convocó en noviembre de 2006, en su periodo de presidencia de la Unión Europea: “Finlandia ha estado fomentando la implementación de la Agenda de Lisboa, en particular a través de las políticas de innovación”.
Durante sus seis meses al frente de la UE, la presidencia finlandesa tuvo como prioridad “fomentar un profundo desarrollo en las políticas de innovación en Europa”, según declaraba Pekkarinen en la carta de bienvenida al comienzo del mandato semestral. Para materializar esta prioridad, celebró tres conferencias sobre competitividad, entre ellas la mencionada Conferencia sobre RSC de Bruselas.
En ese mismo acto, Pekkarinen manifestaba que “Finlandia cree que la RC crea más y más valor añadido para las empresas y la sociedad, añadiendo ventajas inmateriales a las compañías, mejorando la posición de sus mercados e incrementando la productividad”.
Rompiendo el “Techo de Cristal”
Si hay algún aspecto en el que las políticas de RC de las empresas finlandesas hayan conseguido especial éxito es en el de la igualdad de género en el trabajo.
Y es que la conciliación de la vida laboral y familiar ha sido una de las principales preocupaciones reflejadas en las políticas finlandesas para la familia y la igualdad. Según afirma Minna Salmi, directora de Proyecto Stakes (Centro Nacional de Investigación y Desarrollo para el Bienestar y la Salud), en su ensayo titulado Compaginar trabajo y familia, una cuestión clave para la igualdad de sexos, “esto es así porque las mujeres finlandesas cuentan con una muy larga y fuerte tradición de participación en el mercado laboral. La mayoría de las finlandesas no sólo trabaja fuera del hogar, sino que lo hace a jornada completa”.
Salmi habla de una rápida extensión del empleo femenino en los años 60, que fue paralela al desarrollo del estado de bienestar finlandés. “Por razones históricas, en Finlandia el empleo de la mujer ha sido considerado desde hace mucho tiempo como un derecho evidente. Por consiguiente, las decisiones políticas sobre el desarrollo de jardines de infancia públicos y de otras medidas para compatibilizar el trabajo y la vida familiar han partido de la premisa de todo ello debe ser organizado porque las mujeres están en el mercado laboral”.
Gracias a que el fenómeno social de la incorporación masiva de la mujer al mercado laboral comenzó pronto en este país nórdico, ya empiezan a superarse las diferencias que hoy día siguen persistiendo en otros países europeos.
Siguiendo los datos de 2007 obtenidos por la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo (Eurofound), en Finlandia el porcentaje de mujeres en puestos de dirección y supervisión llega al 40 por ciento, siendo este uno de los mayores de la Unión Europea, ya que países como Alemania e Italia, no se llega al 20 por ciento. Según el informe de la consultora de dirección y reclutamiento de directivos Spencer Stuart de 2007, en España sólo un 6 por ciento de los miembros de consejos de administración de empresas del Ibex 35 son mujeres.
Finlandia está rompiendo el llamado ‘Techo de Cristal’, término que se ha adoptado para designar la barrera que las profesionales se encuentran a la hora de ascender a puestos de responsabilidad en las empresas.
“Hacia la Ciudadanía Corporativa”
Según un estudio elaborado en 2007 por Lise-Lotte Lindfelt, profesora de Marketing Internacional, Dirección y Organización de la Âbo Akademi University of Finland, y especializada en la investigación de la ética empresarial, en Finlandia la discusión sobre la Responsabilidad Corporativa comenzó en la década de los 30, pero se estableció lo que llama el “Código de Silencio” hasta los años 70, momento en el que se retoma el debate gracias a la ratificación de leyes sobre medio ambiente.
Lindfelt afirma que en los 80 la importancia del concepto de RC fue creciendo de la mano de la globalización y la preocupación por la imagen corporativa, y ya en los años 90 las compañías finlandesas comenzaron a elaborar memorias de medio ambiente.
En palabras de Lindfelt, “a partir del 2000 se camina hacia la ‘Ciudadanía Corporativa’”, una vez que ha entrado en escena la ‘Triple Bottom Line’. Además, desde la entrada en el nuevo milenio, existe una la creciente preocupación de las compañías por elaborar sus memorias de Responsabilidad Corporativa y Sostenibilidad, según la profesora especializada ética empresarial.
Y es que las empresas de Finlandia fueron de las primeras en firmar el Pacto Mundial de Naciones Unidas, lanzado en 1999. Entre otras, destacan el fabricante de móviles Nokia, que lo firmó en el año 2001, o empresas fabricantes de papel como UPM-Kymmene Corporation y Stora Enso Oyj, ambas firmantes a principios de 2003.
Las organizaciones y redes empresariales para el fomento de la RC también aparecieron pronto respecto a otros países europeos. Un ejemplo es Finnish Business & Society ry (FiBS), establecida en el año 2002 para promover la integración de criterios de RC y sostenibilidad en Finlandia. FiBS, integrada por 90 empresas, es miembro de la red CSR Europe y de Global Reporting Initiative (GRI).
De entre todo el parqué empresarial finlandés, son 10 las empresas que figuran como firmantes del Pacto Mundial, mientras que en España la cifra es de 478. Al igual que sucede en el caso español, Finlandia está integrada en la red del Pacto Mundial, pero lo hace dentro de una organización que reúne además a Dinamarca, Suecia y Noruega, denominada Red del Pacto Mundial para los Países Nórdicos.
En lo que se refiere al Dow Jones Sustainability Indixes (DJSI), uno de los más importantes índices de sostenibilidad del mundo, se incluyen 5 empresas finlandesas: Fortum Oyj; Kesko Oyj; Nokia; Neste Oil y Outkumpu Oyj. En el caso de España son 17.
Pero datos de la encuestadora internacional TNS Gallup revelan que la empresa más valorada por su comportamiento socialmente responsable por los consumidores finlandeses es la productora láctea Valio, precisamente una empresa que ni es firmante del Pacto Mundial, ni se encuentra dentro del DJSI, elegida por delante de gigantes como Nokia, que sí cumplen estos aspectos.
La empresa mejor valorada de Finlandia
Desde que en 1905 se uniesen diecisiete cooperativas lecheras finlandesas para fundar Valio, la empresa ha recorrido un largo camino que le ha llevado a convertirse en el primer productor de Finlandia (procesa el 82 por ciento de la leche que se produce en el país) y uno de los tres mayores del mundo. Actualmente está formada por 27 cooperativas lecheras, tiene cerca de 12.000 proveedores y cuenta con una plantilla formada por más de 4.200 empleados.
Entre otros aspectos, la encuesta de TNS Gallup revela que los consumidores cada vez más toman en cuenta la Responsabilidad Corporativa de las compañías, sobre todo en lo que se refiere a cuestiones medioambientales y de respeto a los empleados.
Respecto al medio ambiente, Valio desarrolla políticas medioambientales de control de consumo de agua, energía y ahorro de emisiones nocivas para el entorno. Además, la compañía finlandesa afirma que el cuidado de los animales está “cobrando valor” dentro estas políticas, donde también se incluyen una continua adquisición de “tecnología que reduce el impacto ambiental”, el uso de la energía “eficientemente” y el empaquetado de sus productos en envases reciclables.
Además, entre otras iniciativas, realiza una inversión constante en tecnologías con el fin de reducir el impacto medioambiental, y durante el año 2006 puso en marcha un proyecto de formación de sus trabajadores para inculcarles valores de respeto al entorno natural.
En lo que se refiere a los empleados, Valio sigue la premisa de “hacer crecer la satisfacción personal, la motivación y la formación profesional de los trabajadores como una parte importante del desarrollo general de toda la empresa”, según afirman en su memoria de RC de 2006. Gracias a estos principios, a sus trabajadores se les anima a rotar de puesto para “adquirir versatilidad y formación en experiencias distintas”, como medida de evitar la falta de motivación que puede producir la rutina del trabajo diario.
A pesar de que han pasado más de cien años y de que ha crecido hasta tener presencia en 60 países, Valio mantiene una estrategia de negocio basada en el apoyo a los productores locales. Por esta razón, de entre sus stakeholders (grupos de interés), la compañía otorga especial importancia a los proveedores, ya que una de sus metas es “aumentar las operaciones comerciales con la cadena de distribución alimentaria y colaborar con los minoristas de Finlandia” con el fin de “pagar a los productores de leche al mejor precio posible” y siempre el mismo para todos, a pesar de las diferentes distancias.
Esta apuesta por mejorar las condiciones de sus proveedores, los granjeros finlandeses, se hace porque Valio quiere mantener activa la propia producción láctea del país, ya que, según afirma en su memoria de 2006, “sin los granjeros, el campo de Finlandia podría quedar empobrecido y su población más dispersa, y los finlandeses llegarían a depender de las exportaciones de productos lácteos”. Y es que en zonas de condiciones extremas, como es Laponia, la producción de leche es el único recurso agrario para ganarse el sustento, junto con la crianza de renos.

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