Manuel Escudero,“Ser responsable, sin lugar a dudas, es un buen negocio”
feb 27, 2008
Archivado en: Articulos, Entrevistas y Convocatorias
26/Feb.2008/Seresponsable.- Manuel Escudero es director de proyectos especiales e iniciativas académicas del Pacto Mundial de Naciones Unidas. El dinamismo que impuso a la red española, su profunda experiencia en el campo de la responsabilidad social, así como su gran preparación académica y bagaje profesional hicieron que el director del Pacto, George Kell, se fijará en él para fomentar la creación de redes locales en los países donde existían adhesiones. Desde su llegada a Nueva York han sido constantes los viajes, pero siempre ha dejado un rato de su tiempo para visitar y apoyar las distintas iniciativas sobre responsabilidad social que se están desarrollando en nuestro país. Su último reto, y encargo personal de Kell, es la puesta en marcha de la red de escuelas de negocios y universidades adheridas al Pacto Mundial, con el fin de impulsar la responsabilidad social desde la formación básica de los futuros directivos de las empresas.
Recientemente en Baleares se acordó crear un protocolo para que las empresas turísticas españolas internacionales entren a formar parte del Global Compact. ¿Podría ampliar los detalles?
Conociendo previamente la actitud potencialmente favorable del Gobierno Balear, hice una propuesta a las grandes empresas turísticas globales que tienen su sede en las Islas, para que se convirtieran en el grupo inicial de promotores de un Pacto Turístico Mundial, una iniciativa mundial para un turismo responsable y sostenible. La recepción de la propuesta no pudo ser mejor y ya hemos empezado a trabajar al unísono el Gobierno Balear, la Organización Mundial del Turismo y la Oficina del Pacto Mundial en Naciones Unidas con los empresarios, que representan unas 500.000 plazas hoteleras en más de 40 países. Estos empresarios ya habían empezado a poner en práctica la responsabilidad social y la sostenibilidad en su propia actividad empresarial, por lo que dicha propuesta, más que una apuesta a ciegas y voluntarista, quería ser un reconocimiento a su labor y un incentivo para seguir progresando. En seis meses y con el trabajo conjunto bastante avanzado, nos reuniremos otra vez para aprobar definitivamente la propuesta e invitar a todos los grandes grupos internacionales del sector turístico a ese Pacto Turístico Mundial, o como lo llamamos en inglés, “Global Compact Tourism Initiative”.
¿Qué papel deben de jugar las empresas turísticas en la lucha contra el cambio climático?
Las amenazas del cambio climático ya están operando en nuestra realidad, y las soluciones a este problema deben darse en un espacio corto de tiempo. El reto de pasar lo más rápidamente posible a una economía baja en carbón, es formidable y si esto es así, la tarea que espera a los gobiernos es ingente: desde variar el sistema impositivo, hasta promover la innovación tecnológica en el campo de las energías renovables y la eficiencia en el consumo energético. Y si el poder público tiene aquí una responsabilidad y un papel, los poderes privados también lo tienen, y en el campo de la innovación energética, incluso un papel más importante y determinante que los poderes públicos. Las empresas turísticas tienen, en este terreno, un papel importantísimo, desde la racionalización del consumo energético en sus hoteles – que tendrá un importante impacto en su propio negocio así como en las zonas de influencia donde operan – hasta la preservación de los recursos naturales en dichas zonas, pasando, de modo central, por realizar una apuesta porque los desplazamientos masivos turísticos sean neutrales desde el punto de vista del carbón, es decir, consiguiendo que los viajes aéreos, que con sus emisiones contribuyen a un no deseado cambio climático, tengan como compensación una reforestación equivalente.
Hace poco el secretario general de la OIT manifestaba que las empresas turísticas habían llegado tarde a la responsabilidad social. ¿Está usted de acuerdo con esta afirmación? ¿En que aspectos deben de trabajar, independientemente del medioambiente?
Es cierto que el turismo ha ocasionado grandes destrozos en algunos lugares del planeta, y que fenómenos como la prostitucion infantil en algunos lugares turísticos atentan directamente contra los derechos humanos, pero no es menos cierto que el turismo responsable y sostenible es una apuesta racional que hace florecer el negocio turístico, y que es consistente con un crecimiento continuado del negocio. Esto lo saben ya los grandes empresarios innovadores en el sector, que ya han comenzado a poner en práctica una estrategia de responsabilidad y de sostenibilidad. Y no lo hacen por buena voluntad, sino con la cuenta de resultados en la mano. Por ejemplo, desarrollar un buen ambiente laboral en un hotel es sinónimo de mejor servicio, y en consecuencia, de mayor calidad hotelera, mejor reputación y creciente clientela. Apelar a la complicidad de los clientes en cuanto al ahorro energético es otro aspecto que influye positivamente en los costes del negocio, y que ya se ha demostrado que funciona. O si el sector turístico no crece a espaldas, sino promocionando las comunidades donde opera, estas comunidades pasan a ser parte del atractivo del turismo en la zona. Ser responsable es, sin lugar a dudas, un buen negocio en el sector turístico.
Como coordinador de las redes locales del Pacto Mundial, usted ha estado muy involucrado en la promoción de la RSE a lo largo y ancho del planeta, ¿Cuál es su visión de futuro?
Es una visión muy positiva. La responsabilidad social empresarial se está convirtiendo en algo universal, los empresarios la comienzan a adoptar con el apoyo de las organizaciones y asociaciones empresariales en prácticamente todo el mundo, desde China (aunque pueda parecer que no es así), India, Indonesia o Corea, y también en un número creciente de las empresas florecientes en África, hasta casi todos los países latinos, y – claro está – en toda el área de la OCDE. Esta no es una afirmación voluntarista, en la mente de los empresarios innovadores a lo largo y ancho del mundo, la RSE ha ganado ya “la batalla de las ideas”.
En paralelo, los mercados financieros comienzan a ser sensibles, a la hora de tomar sus decisiones de inversión, al comportamiento responsable o no de las empresas. Esta pauta tardará unos 10 años en imponerse por completo, pero ya está activada en los grandes inversores como son los Fondos de Pensiones. Además, en el sector educativo, las grandes Escuelas de Negocios también han acusado recibo de esta realidad. Y las asignaturas de enseñanza de gestión y de negocios ya han comenzado, poco a poco, a cambiar. A estas alturas podemos ya decir que no es necesario hablar todo el rato de por qué hay que ser responsable empresarialmente. Esa etapa del “por qué” esta básicamente superada, y debemos comenzar a hablar en serio del “cómo” ser responsable.
Y esto naturalmente implica asignaturas pendientes. Por un lado, debería existir una homogeneidad mucho mayor en cuanto a las exigencias internacionales de reporte. No procede que una empresa deba realizar cuatro o cinco informes de sostenibilidad distintos para que todos se enteren de cómo progresa. Por otro lado, aún no existen aproximaciones solventes y universalmente aceptadas sobre cómo este nuevo paradigma de la gestión se debe aplicar en concreto en la empresa. El reto de implementación es, sin duda, de los mayores que están planteados. Además, existe otra amenaza que pueden frenar el progreso de la responsabilidad social: si triunfan las tesis proteccionistas, aunque sea temporalmente –y ese peligro existe-, veremos un retroceso de la responsabilidad social.
En definitiva, a mi modo de ver, la RSE constituye uno de los primeros pasos hacia un nuevo pacto social entre la sociedad y las empresas (o entre la sociedad y el capitalismo, si se quiere). Y este nuevo pacto social no se producirá de la noche a la mañana, sino a lo largo de algunas décadas no exentas de tensiones y acuerdos.
¿Cree que usted que la consolidación de la responsabilidad social puede ser la palanca de cambio para el progreso de los derechos humanos en los países en desarrollo?
Sin lugar a dudas, de los derechos humanos, del trabajo digno y de la desaparición de las grandes pautas de corrupción público-privada.
¿Dónde ha visto un mayor impulso hacia estas iniciativas?
El Pacto Mundial de Naciones Unidas está creciendo relativamente más en los países en vías de desarrollo que en los países desarrollados. Esto ocurre probablemente porque mientras emergen los mercados en estos países, las empresas necesitan desarrollar sus negocios en entornos pacíficos y seguros. Es decir, que no exista corrupción, que crea enormes incertidumbres a los negocios, que no existan lesiones sistemáticas a los derechos humanos de los trabajadores y sus familias, o que existan estándares labores dignos, es muy apremiante para lograr un clima de estabilidad. Además, necesitan estar “homologadas” como empresas decentes y de fiar en los mercados internacionales. Por eso existen muchos países en vías de desarrollo en Asia, África e Iberoamérica donde el Pacto Mundial está creciendo como la espuma.
¿Cómo valora la situación de la responsabilidad social en España? ¿Cuáles son sus fortalezas y sus puntos débiles?
Creo que la realidad de la RSE en España es realmente vibrante. La prueba mas evidente es la existencia de potentes asociaciones voluntarias empresariales de RSE que agrupan ya a cientos de empresas, en esto, España esta a la vanguardia. Un segundo elemento positivo es que este movimiento, que es sólido, esta liderado por las grandes empresas multinacionales españolas, donde existe convicción respecto al tema tanto por parte de sus presidentes como por parte de sus consejos. En tercer, lugar existe un movimiento sano y potente de ONG que actúan vigilantemente, pero con voluntad de dialogo con las empresas. Y en cuarto lugar, los agentes económico-sociales han aceptado y se han sumado a esta nueva realidad. Quizás los puntos débiles son, en primer lugar, que se necesitan unas mayores sinergias entre las empresas multinacionales españolas y la ayuda pública española para el desarrollo. Ambos están haciendo mucho en el exterior, pero un mayor dialogo daría lugar a una mayor coordinación, escalabilidad e impacto en los países en vías de desarrollo. El segundo punto débil es el escaso desarrollo de la inversión socialmente responsable. Los grandes fondos de pensiones españoles aun están ausentes de este nuevo desarrollo que tiene ya mucha fuerza en países como los EEUU, Noruega, Reino Unido o Francia.
¿Que opinión tiene sobre el Consejo de RSE que han promovido el Congreso Español, el foro de Expertos del Ministerio de Trabajo y la Mesa del Diálogo Social?
Su gestación ha sido ejemplar, paciente, buscando el consenso, basada en el dialogo, y sus cometidos son también un ejemplo para todo el mundo, pues no se trata de imponer, sino de fomentar, promover y apoyar la RSE. Mis únicas áreas de incertidumbre son dos; por un lado, que las iniciativas voluntarias empresariales se desentiendan de su desarrollo por no sentirse directamente representadas y por otro lado, que este Consejo se “administrativice” en exceso y no adquiera una dinámica real. Como todo en la vida, ésto dependerá de quien o quienes estén realmente en condiciones estatutarias de liderarlo.
¿Considera que estamos pasando de una visión más cosmética de la RSE a una más real?
Sin duda. Y no es una creencia, sino la constatación de la realidad de muchas empresas a lo largo y ancho del mundo, que gradualmente están comprobando que la responsabilidad es no solo un modo de gestión sabia de los riesgos, sino también fuente de nuevas oportunidades para innovar en los negocios. Claro que aun existen empresas que lo utilizan como a un ejercicio de relaciones públicas, pero, afortunadamente, iniciativas como el Pacto Mundial – con su política de borrar de sus listas a las empresas que no informan públicamente de su progreso – están dando a todo este movimiento la necesaria rigurosidad.
¿El futuro de las memorias de sostenibilidad pasa por la firma de los Grupos de Interés?
No lo creo, pienso que es una idea equivocada porque podría transformar en nuevos escenarios de negociación los espacios y escenarios de dialogo ya ganados. Creo que el futuro pasa más porque los grupos de interés hagan sus propios comentarios y evaluaciones de las memorias. Y creo que también pasa por que existan comités dependientes del Consejo donde los grupos de interés estén representados por personas independientes.
¿En que fase de trabajo se encuentra la Red de escuelas de negocios y universidades que impulsó el Pacto Mundial el pasado verano?
Esta creciendo muy deprisa gracias al impulso de todos los que apoyamos esta iniciativa (la AACSB o la EFMD, las grandes asociaciones de acreditación, así como el Aspen Institute, el GMAC, o la Academia Europea de Empresas y Sociedad). El resultado es que en tres meses de existencia, casi 100 las escuelas de negocio de todo el mundo han adoptado los Principios para una Educación Responsable en Gestión. Nuestro objetivo conjunto, y el mío en particular como Secretario de la iniciativa, es que 150 escuelas se den cita en Naciones Unidas en el próximo Diciembre de 2008, y convertir la iniciativa en realmente universal.
En la actualidad, ¿cómo se plantea su futuro dentro de la ONU, desearía volver a España a realizar alguna labor relacionada con la RSE o preferiría seguir en Global compact?
Prefiero seguir trabajando en el Global Compact. Si sigue avanzando como hasta ahora, será capaz de contribuir a unos mercados más incluyentes y más sostenibles en todo el mundo.

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