Los adioses a los donaires y las odiosas comparaciones
abr 24, 2008
Archivado en: Articulos, Entrevistas y Convocatorias
24/Abril/www.debatecallejero.com/ Econcon.-Desde que el mundo es mundo, cada equis tiempo sobreviene un período en el que hay que decir adiós a las gracias y a los donaires, aunque sea por una época.
Vamos a tener dos años de crecimiento menor, dos años, generalmente hablando, de datos económicos peores. Vamos a vivir dos años de desaceleración más o menos intensa. Va a incrementarse el paro. Esto que se empeñan algunos en decir que no lo dijo nunca, lleva diciéndolo Solbes toda la segunda mitad de 2007 y lo que llevamos de 2008 (en sus “solbestiano” estilo, también es cierto). Es lo que toca, una ración de ciclo como ha habido otras y las seguirá habiendo, por cierto, en todo tiempo y lugar, que en esta, vamos a pagar factura todos los países del mundo.
Como ve uno últimamente a la diestra muy contenta porque, por fin, tras estar cuatro años prediciendo una catástrofe, los datos empiezan a empeorar, me parece apropiado revisar lo que ocurrió en la ultima desaceleración de la economía antes que esta, que acaeció grosso modo entre mediados de 2000 y finales de 2002. Adivino que alguno que lea esto puede enterarse ahora de que hubo desaceleración en esa época, pero claro, es que tanto batir de palmas puede impedir un análisis sosegado. Era una época donde cada desaceleración o dato malo se venia a analizar con un “pelillos a la mar” y, por decirlo de una manera suave, en la que la transparencia estadística en cuanto a plazos definidos de publicación etc. era ínfima comparada con la actual.
Sí es justo decir dos cosas:
Uno. El contexto ahora es, de largo, mucho más duro que en el año 2000-2001. Alta inflación mundial, altos tipos de interés, altos precios de las materias primas, crisis de liquidez en los mercados financieros. Son situaciones distintas en muchos aspectos y los elementos particulares de hoy pueden hacer que los resultados de este envite sean peores, no lo sabremos hasta que pase.
Dos. Los gestores populares, mirando a los datos, no pueden acreditar una capacidad extraordinaria para lidiar con escenarios complicados. Razón contra fe, las cifras son las que son. Como siempre.
Comencemos con las odiosas comparaciones.
Una las críticas más de moda en este momento es “Solbes no se entera” o “Solbes miente”, todo ello a cuenta de las revisiones de la cifra prevista de crecimiento.
Si nos vamos al período 2000-2002, tenemos que para 2001, el objetivo de crecimiento de la economía se modificó 4 veces. La primera estimación realizada en julio de 2000 preveía un crecimiento del PIB del 3,6%. En abril de 2001 se rebajó al 3,2%. En julio volvió a rebajarse hasta el 3%. El dato definitivo fue el 2,8%.
En 2002, también se produjeron cuatro previsiones distintas. La inicial, realizada en julio de 2001, era de un crecimiento del 2,9%. En diciembre de ese mismo año ya se rebajó hasta el 2,4%. En agosto de 2002 volvió a rebajarse hasta el 2,2%. El crecimiento final fue del 2%.
Similares cosas ocurrieron en 2003 y 2004. Si el veredicto para Solbes es “a la horca”, no parece muy apropiado que quien lo dicte sea Montoro, por ejemplo, que era la persona al cargo del Ministerio de Hacienda a la sazón. Tampoco quedan en demasiado buen lugar las supuestas virtudes cuasi-taumatúrgicas de Rato, el ministro mas sobrevalorado de la historia (opino).
Una desencantada reflexión surge a consecuencia de este debate. En las páginas deportivas se encuentran sesudos ensayos sobre el doble pivote, sobre juego abierto o destructivo, sobre la pareja de delanteros o el nueve puro con segundo punta. Hay reportajes minuciosos acerca de tal fichaje, sobre si su tipo de juego es el idóneo y sobre cómo se adaptará al club, a la liga y al calendario. Vamos, lo que se dice analizar en profundidad y con matices. Imagínense si la noticia típica futbolística fuese “Tal entrenador dijo que ganaríamos
Esto es, mutatis mutanda, lo que ocurre en el debate económico: el tema central es si la previsión del gobierno es seis o cinco décimas más o menos que esta o aquella. Estas previsiones las hacen los gobiernos tres o cuatro veces al año, con la información disponible. Son pronósticos. Ya está. Los gobiernos (cualesquiera) deben dedicar sus energías a la política, no a la futurología.
Pero bueno, la realidad es la que es y con estas reglas jugamos. Sigamos con las odiosas comparaciones.
“El PP gestiona mejor la economía”. Por mucho que uno intente analizar, no alcanza a deducir que significa “gestionar mejor la economía”. Gestionar significa hacer diligencias conducentes a la consecución de algo. ¿Seriamente piensa alguien que, en cuanto a hacer diligencias, PP y PSOE tienen capacidades diferenciadas? Si se quiere entender que en una situación desfavorable en lo económico la mera presencia del PP hace que los riesgos huyan despendolados por al frontera de los Pirineos… en fin… cada cual es muy libre de escoger sus divinidades, hay gente que cree en el Papa Clemente del Palmar de Troya. El caso, una vez más nos lo resuelven las cifras.
Del primer trimestre de 2000 al tercer trimestre de 2002, la economía española desaceleró 3,25 puntos, ininterrumpidamente durante 10 trimestres, dos años y medio. Pasó de crecer un
La inversión en el mismo período desaceleró nueve puntos, de crecer a un 11,2% a hacerlo a un 2,2%. Además, la Inversión en Equipo atravesó una racha de cinco trimestres consecutivos con crecimientos negativos. ¿Dejó el PP que la inversión se desplomase?
Las exportaciones de bienes perdieron 6 puntos de crecimiento, las de servicios (entre las que se encuentra el turismo) casi 15 puntos. Estas últimas no es que desacelerasen, es que disminuyeron. ¿El PP dejaba que la competitividad internacional de España se hundiese?
La productividad pasó de crecer a un 1% a crecer a un 0,1%. ¿I+D capital humano, innovación no importaban?
La tasa de paro, en este caso desplazando ligeramente los hitos temporales, por la transmisión más lenta de los efectos de unos sectores a otros, creció en dos puntos porcentuales. Del 10% al 12%. En cuanto al paro registrado, comparando cada mes con el mismo mes del año anterior, aumentó en 38 de los 48 trimestres que duró la legislatura. ¿Las familias dejadas a su suerte?, ¿Hambre?, ¿Miseria?, ¿El PP estaba contento con el aumento del paro?
Obviamente la respuesta a todas las preguntas que cierran los párrafos anteriores es “NO”.
Las actuaciones en materia económica pudieron ser más o menos acertadas, el hecho es que no se pretende hacer una crítica de la actuación del gobierno en ese periodo, sería injusto usando sólo los datos. Como dice la canción infantil “el patio de mi casa es particular, cuando llueve se moja como los demás”, esté quien esté sentado en Moncloa. La inmunidad no existe, ni un poco; pretender afirmar lo contrario es una insensatez; patrimonializarla, un abuso.
De nuevo, si a Solbes se le va a quemar en la pira cada vez que salga un dato malo –que saldrán durante una temporada- al menos, que el, o los que, sostengan la antorcha no sea aquel, o aquellos, que no escatimaban inciensazos durante la situación anterior. No porque no les ampare la libertad de expresión, sino porque no poseen credibilidad alguna.
Como conclusión: tanta culpa tuvieron Rato y Montoro de que el contexto internacional se les torciera como Solbes tiene ahora. Ni más ni menos. La capacidad de actuación de un gobierno sobre la coyuntura económica es limitada, ahora y antes; las medidas tomadas ni tienen efecto en plazos de tiempo estrictamente definidos ni lo hacen de forma lineal, y, además, pueden mezclarse numerosas influencias internas y externas ajenas a la voluntad del responsable político que pueden arruinarle la estrategia mejor trazada.
Queda analizar, actuar y esperar acertar.
