El WBCSD defiende que el “contrato responsable” de las empresas con los grandes retos ambientales y sociales “nunca había sido más urgente”.
oct 31, 2008
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Su presidente, Björn Stigson explica que con frecuencia le preguntan si el sector empresarial podrá sostener sus acciones ‘verdes’ y sus negocios inclusivos en un mundo “económicamente tan racional”. Su respuesta es sí.
Ginebra, 31 Oct. (WBCSD).- En su opinión, esta necesidad “nunca ha sido más urgente”, como demuestra la debilidad de la dirección de las políticas en muchas de las principales economías del mundo.
El potente “cóctel” social y medioambiental que suponen los altos precios de la energía y de los alimentos, la discusión sobre biocombustibles, los subsidios agrícolas, la tala de árboles, la gestión del agua, y la degradación ambiental están demostrando que son retos “demasiado difíciles” para que los asuman sólo los Gobiernos. Ante esto, “nuestros hijos no podrán dejar de preguntarnos qué clase de mundo heredarán”, aseguró.
Un buen número de Gobiernos ya ha anunciado su meta de reducir a la mitad sus emisiones de carbono antes de 2050. Pero, ¿se han parado a pensar en cómo harán esto en el breve periodo de tiempo de 42 años?. Mi respuesta es sencilla: actuando de manera “diferente”.
Muy pronto veremos impactos importantes en nuestras formas de vida y estructuras de consumo, y sin embargo, el progreso en las negociaciones de los convenios de base de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC) son lentas y con una clara mentalidad de “usted primero”.
Una de las razones de esto es que las negociaciones son muy complicadas. En la superficie el debate versa únicamente sobre los cambios en el clima, pero en realidad se refiere fundamentalmente a la seguridad energética y a los límites al desarrollo económico.
Con independencia de esto, “es evidente que en las próximas décadas el sector empresarial considerará una nueva revolución industrial que esté basada en una economía limpia, eficiente y competitiva. Limpia, debido a las consecuencias de sus actividades sobre el clima, la escasez de agua y los impactos económicos que ello conllevará. Eficiente, por la incertidumbre entorno al acceso a la energía y a los recursos naturales, y a los altos precios de éstos. Y competitiva “porque experimentaremos un cambio transformacional y las innovaciones crearán ganadores y perdedores”, aseveró Stigson.
A su juicio, el papel del sector empresarial será crucial en este proceso de cambio. Los negocios, particularmente las compañías globales, “son la herramienta principal para la innovación, las inversiones y la creación de empleo para ejecutar las acciones que son necesarias”. Esto está siendo reconocido ya por todos los Gobiernos, y su motivación y buena voluntad a la hora de escuchar las ofertas constructivas en matera política que son necesarias “son y serán cada vez mayores”, agrega.
En el terreno del cambio climático, se entiende cada vez más que los negocios deben estar dedicados especialmente a determinar las soluciones para gestionar mejor el rendimiento energético del lado de la demanda, así como el desarrollo y despliegue de tecnología, los mercados de carbono y la financiación sectorial.
Finalmente, Stigson concluyó destacando que los resultados positivos de las negociaciones de Copenhague en diciembre de 2009 “no sólo afectarán a las empresas el próximo año, sino que de su éxito dependerán muchas de sus próximas acciones”.
