“ “El fundamentalismo de mercado neoliberal, siempre ha sido una doctrina política que sirve a determinados intereses. Nunca ha estado respaldada por la teoría económica. Y, como debería haber quedado claro, tampoco está respaldado por la experiencia histórica. Aprender esta lección tal vez sea un rayo de luz en medio de la nube que ahora se cierne sobre la economía mundial”. J.E. Stiglitz. Premio Nóbel de Economía 2001.... ......................................NOTICIAS.....................................

El diseño de un futuro sostenible, objetivo global para el siglo XXI

El Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible presenta la agenda de retos sociales y medioambientales de cara a 2050

25/Feb – Beatriz Lorenzo.- El planeta se agota, agobiado bajo el peso de una población creciente, ahogado por los gases contaminantes,  requemado por los efectos del calentamiento global, mancillado por la deforestación, la construcción insostenible, la destrucción de los ecosistemas y demás prácticas abusivas provocadas por la mano del hombre. Las previsiones apuntan a que de cara al año 2050 el planeta alojará a unos 9.000 millones de habitantes, un 30% más que en la actualidad. Una superpoblación que se disputará los recursos naturales y las materias primas que ya hoy por hoy escasean. Ante esta disyuntiva, el bienestar humano, ese cúmulo de factores sociales y ambientales de tan difícil medición -como demuestra el reciente debate internacional liderado por el informe acerca del PIB de Amartya Sen y Joseph Stiglitz- necesita disponer de un mínimo de recursos y un mínimo de calidad ambiental para alcanzar el óptimo grado de desarrollo.

A este respecto, el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD) presentó recientemente en la capital india una nueva investigación “Visión 2050”, que analiza el “sendero” que deberá marcar las directrices para conseguir que una población global de aproximadamente 9.000 millones de personas alcancen el bienestar dentro de los límites de recursos del planeta de cara a 2050. La investigación ha sido respaldada por 29 de las principales empresas y es el resultado del trabajo durante 18 meses de expertos y CEOS de empresas, el diálogo de más de 200 compañías y la colaboración externa de grupos de interés de más de 20 países.

El documento resultante “Visión 2050” hace referencia a las nuevas oportunidades empresariales en una amplia gama de segmentos de negocio a través de un cambio social hacia un orden y un desarrollo comercial sostenible; además de presentar las opciones y los desafíos de negocio que podrían surgir en un futuro. Ciertamente, existen ya en el mundo las habilidades, las tecnologías y los conocimientos necesarios-amén de los recursos financieros- para alcanzar la deseada “Visión 2050”. Sin embargo se hace necesaria una acción global y coordinada que reconcilie todo este amalgama de habilidades y conocimientos, orientando la acción empresarial y económica mundial hacia una única dirección: el desarrollo sostenible.

OBJETIVO: SOSTENIBILIDAD

Hasta la fecha, la humanidad ha tenido una relación de explotación y desgaste del planeta, de sabotaje en muchos casos, sin tener en cuenta que los recursos naturales no son infinitos y que los daños indiscriminados al medio ambiente se reproducen en las fatales consecuencias del cambio climático. Parece difícil y lejano el objetivo de conseguir un nivel de vida global  que sea económicamente sostenible a la vez que no daña la biodiversidad biológica, el clima o los ecosistemas. En este sentido “Visión 2050” pretende ser manual de ‘deberes’ (must have) sobre las medidas a tomar durante la próxima década para alcanzar una sociedad planetaria lo más sostenible posible.  Entre las tareas propuestas se incluye la puesta en marcha de los mercados de servicios de ecosistema y agua, el redoblamiento de la producción agrícola sin el aumento de la cantidad de tierra o agua utilizada; la reducción de la deforestación o el aumento de bosques plantados, reduciendo a la mitad las emisiones de carbono en todo el mundo.

Se hace propicio también un cambio hacia un  nuevo modelo económico bajo que en carbono, que contaría además con el beneficio de aportar millones de dólares en inversiones en infraestructuras, servicios humanos y tecnologías, dando pie así a nuevas y prósperas oportunidades de negocio. A este respecto, un estudio llevado a cabo por Pricewaterhouse Coopers apunta a que está inversión podría alcanzar entre 3 y 10 billones de dólares por año en 2050. De cumplirse las orientaciones, los expertos vaticinan que se podría alcanzar un nivel de vida en el que los habitantes del planeta tendrían acceso a la educación, salud y movilidad, así como a la alimentación, agua, vivienda y fuentes de energía, atendiendo a un reparto equitativo para todos. Una aparente utopía que podría hacerse realidad con la connivencia de los líderes mundiales, las empresas y la sociedad civil, concienciados y alineados para no repetir los errores del pasado. 

Son, por tanto, imprescindibles el diálogo permanente y la conciencia colectiva común. En materia de desarrollo sostenible se hace imprescindible abordar el desarrollo de las necesidades de miles de millones de personas, potenciar la educación, la formación en sostenibilidad y las eco-soluciones a los problemas económicos y ambientales. Uno de los problemas más acuciantes es el relacionado con la producción agraria, cada vez más limitada por causa de las prácticas agrarias invasivas y los efectos del calentamiento global. Los expertos apuntan que sería necesario duplicar la producción agrícola sin aumentar la cantidad de tierra utilizada, para satisfacer la demanda global. Para ello es indispensable detener la deforestación y aumentar el rendimiento de los bosques, los cultivos y las zonas verdes.

RESPETO Y BIENESTAR

Es imprescindible también reducir al menos a la mitad las emisiones de carbono en todo el mundo, un reto que hasta la fecha no ha encontrado cumplimiento por causa de los desacuerdos de los líderes mundiales y la negativa de los países desarrollados a hacerse cargo de las emisiones contaminantes y de la huella de carbono tanto en sus territorios como en los países emergentes.

Las preocupaciones acerca de los desmanes de la acción humana sobre el medio ambiente y su repercusión sobre los índices de bienestar no son cosa de ahora. Ya en el siglo XVIII, el Barón de Holbach esbozaba una primera definición de la necesidad de supeditar el bienestar a una armonía entre humanidad y naturaleza, aduciendo que “Cuando los hombres se juntaron entre sí para vivir en sociedad, hicieron ya sea formal o tácitamente un pacto, por el cual se obligaron a hacerse mutuos servicios y a no dañarse’, y asegurando también que “la justicia se llama también equidad porque impide el que cada cual use del ascendiente que la desigualdad de naturaleza o industria le ha dado para dañar a los demás”.  Un siglo después era Engels quien discurría acerca de estas cuestiones en la “Dialéctica de la Naturaleza”;  destacando la gravedad de las acciones humanas irreflexivas sobre el medio ambiente y la apropiación indiscriminada de recursos naturales.

Mucho más tarde, en 1972, la Conferencia de Naciones Unidas presenciaba la publicación del informe “Una sola Tierra”, que recogía  las opiniones de consultores de varios países y tocaba temas  polémicos relacionados con el desarrollo sostenible que todavía a día de hoy siguen irresolutos. Las prioridades en la solución de los problemas ambientales se centraban en el mejor conocimiento científico, en las mejoras tecnológicas y el equilibrio socioeconómico, además de una primera aproximación-basada más bien en la promoción de los valores éticos o espirituales-de lo que posteriormente se convertirían en las premisas modernas de la Responsabilidad Social Corporativa. El tema ambiental se centraba en la búsqueda de responsables de la contaminación de las aguas o el aire, así como en la búsqueda de soluciones para el mejoramiento de los suelos.

El transcurso de los acontecimientos parece dar la razón a los pesimistas, a los que temían que las acciones aisladas de protección medioambiental no eran suficiente para paliar unos abusos que se sucedían ante la mirada impasible de unos líderes políticos indiferentes y un panorama empresarial impertérrito y solamente preocupado por la búsqueda de los puros beneficios a toda costa. 

En palabras  del ex-secretario de estado estadounidense Colin Powell “ cuando hablamos de desarrollo sostenible estamos hablando de los medios de revelar y liberar el potencial humano a través de las entrelazadas hebras del desarrollo económico basado en políticas económicas racionales, un desarrollo social basado en inversiones en la salud y la educación, y la ordenación responsable del medio ambiente”. Estos objetivos todavía no han conseguido cumplirse y ahora, en pleno siglo XXI, los acontecimientos recientes hacen pensar que quizás la humanidad está ante la última oportunidad de atajar el gran problema de la sostenibilidad y el desarrollo humano.